martes, 21 de diciembre de 2010

Por qué quiero ayudar a nuestros periodistas en exilio...

...Porque soy periodista, como ellos, y la suya podría ser un día mi historia o la tuya.
...Porque a ellos un día, sin pedirlo ni quererlo, les cambiaron la vida a palos y les sembraron el miedo en sus cinco sentidos, en su pluma y en su lente.
...Porque ellos son la historia comprimida de muchos de nosotros: periodistas solos, despojados de seguridad y dignidad por la violencia y el crimen, abandonados y desterrados por sus empresas, bichos raros en redacciones donde ya no pueden ser los mismos.
...Porque admiro su valor para abandonarlo todo y dejar atrás el miedo allí donde lo conocieron.
...Porque van tras una oportunidad de vida para ellos y sus familias.
...Porque merecen esa oportunidad como cualquiera.
...Porque son mis compañeros.
...Porque nos necesitan.
...Porque ellos cuentan con nosotros.

Red de Periodistas de a Pie
convoca a 
La Colecta Navideña para Apoyar a Nuestros Colegas en Exilio


Invitamos a todos los periodistas y ciudadanos a participar en una colecta de solidaridad con Alejandro Hernández Pacheco (camarógrafo de Televisa-Laguna, en Coahuila), Emilio Gutiérrez Soto (corresponsal de El Diario, en Ascensión, Chihuahua) y Ricardo Chávez Aldana (conductor de un noticiero en Radio Cañón, en Ciudad Juárez, Chihuahua), y a sus familias, quienes huyeron del país por las amenazas en su contra y la falta de garantías para su seguridad y su trabajo, y ahora esperan el prolongado veredicto de asilo político en Estados Unidos.
El juicio dura un año y durante ese tiempo no pueden tener un empleo formal. Se han visto obligados a hacer todo tipo de ‘chambas’ para mantenerse. Están solos, sin dinero, en un país extranjero y necesitan mucho apoyo.
Son siete periodistas mexicanos que han salido del país por amenazas –todos del norte del país– y buscan cobijo en Estados Unidos o Canadá. Dos de ellos, Horacio Nájera (corresponsal de Reforma en Ciudad Juárez) y Jorge Luis Aguirre (director de lapolaka.com) recibieron este año el asilo, y no hemos podido entrar en contacto con dos fotógrafos de Juárez recién exiliados. Pero a todos ellos enviamos también nuestra solidaridad.


Quienes deseen participar en la colecta navideña por nuestros compañeros Alejandro, Emilio y Ricardo actualmente en el exilio depositen:
Scotia Bank a nombre de Red de Periodistas Sociales
Cuenta 9379231
CLABE INTERBANCARIA: 044180001093792310

Los donativos deben realizarse a más tarde el 29 de diciembre de 2010*



Las siguiente líneas fueron escritas por los colegas, a quienes hoy queremos apoyar y que necesitan de toda nuestra solidaridad:


Alejandro Hernández Pacheco (Televisa-Laguna). Se llevó al exilio a su esposa y dos hijos, de 12 y 5 años, uno de los cuales es autista.“Como deben acordarse, dos compañeros y yo fuimos secuestrados hace cuatro meses en la ciudad de Gómez Palacio, Durango, cuando cubrían la noticia de los reos que salían por las noches del Cereso. Nuestros captores nos golpearon en la cabeza, piernas y rodillas para que no escapáramos, nos torturaron psicológicamente y después nos liberaron. Decidí huir con mi familia y pedir refugio en este país porque el gobierno nos exhibió como trofeo de caza en una rueda de prensa y recibimos llamadas de amenaza en nuestra casa por haber contradicho a (el secretario Genaro) García Luna de que la Policía Federal no nos liberó, además de que mintió al decir que nos protegerían. Con Televisa hasta el día de hoy no he tenido contacto, no sé qué pasó.
Acá tenemos prohibido trabajar hasta que nuestro caso se resuelva, así que Emilio, Ricardo y yo hacemos ‘chambas’ a lo que no estamos acostumbrados, pero eso no es lo malo, lo malo es que no encontramos todos los días. Vivo con mi esposa y mis dos hijos, de arrimado. Dejamos todo, llegamos prácticamente sin nada, sin ropa, sin dinero. La situación acá es muy difícil porque mi hijo necesita medicamento, se me está agotando, pero yo no quería exponer a mi familia allá en México. El apoyo que logren reunir es valiosísimo porque es de corazón”.
Emilio Gutiérrez Soto (El Diario, en Ascensión, Chihuahua) Vive con su hijo. “Huí con mi hijo por el inminente asesinato planeado en mi contra por parte del Ejército. Cruzamos a Estados Unidos para salvar nuestra vida. Estuve detenido siete meses y medio en una prisión para inmigrantes ilegales en El Paso, y El Diario, la empresa para la que trabajé 12 años, me desatendió por completo y ni siquiera recibieron los muchos recados que les llevó mi abogado. Casi un año después me contrataron tres meses, en una evidente señal de “cubrir apariencias” de solidaridad.
El 21 de enero próximo estaremos en nuestra cita final del proceso de solicitud de Asilo Político. Mi hijo y yo tenemos confianza de una decisión favorable ya que hemos presentado un montón de pruebas por los delitos cometidos en nuestra contra por parte del Ejército Mexicano, las quejas sin respuesta y tendenciosas de la CNDH, y ya no hay alternativas de retorno.
Vivimos de milagro: vendí la casa que teníamos en Ascensión, Chihuahua, y con ese dinero hemos sobrevivido los últimos 8 meses. Pero ya se acabó. Ha sido un proceso más que doloroso. De corazón, mi hijo y yo, les agradecemos lo que puedan hacer por nosotros. Sus oraciones son un aliciente que nos ha dado fortaleza”.
Ricardo Chávez Aldana (Radio Cañón, Ciudad Juárez) “La situación de nosotros es difícil: no podemos trabajar debido a que Inmigración nos revisa constantemente y no permite que rompamos las reglas. Mi problema empezó hace dos años cuando era locutor de la radio por mis críticas constantes en contra del Operativo Conjunto Chihuahua y el crimen organizado me empezaron a amenazar diciéndome que me callara. No hice caso. Entonces quisieron quemarme mi vehículo, a los dos meses asesinaron a dos sobrinos míos en una fiesta ante nuestros propios ojos. En ese momento mi esposa, mi hermana y mis cinco hijos fuimos al Puente Internacional de las Americas a solicitar asilo político, nos retuvieron toda la noche. Esa es la situación. Les agradezco el apoyo a mis compañeros y a mí por su ayuda”.
Las personas que quieran entrar en contacto con Alejandro, Emilio y Ricardo pueden hacerlo a través del correo del despacho de su abogado Carlos Spector al mail: sandraspector@yahoo.com

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Chismes diplomáticos antes de la era Wikileaks

El escándalo de las filtraciones de Wikileaks me ha sorprendido en medio de una feroz infección de garganta que me ha mantenido lejos de este blog. No obstante, lo primero que me vino a la cabeza al conocer los "documentos" de la política exterior de Estados Unidos fue la nota que hace casi 10 años publiqué en el diario La Jornada, durante mi estancia en Inglaterra.
Aquel país tiene una ley de transparencia que obliga a hacer públicos documentos clasificados, en un plazo de no más de 50 años y en aquel año de 2001 me tocó conocer y escribir sobre la desclasificación de algunos informes "secretos" que, por la distancia en el tiempo y todavía ajenos a la fuerza de la difusión on line (ahora miro que el reloj de internet corre a otra velocidad), no levantaban polvareda.
Esta información que hoy comparto con ustedes en simplemente anecdótica y no tiene más intención que mirar la tradición "chismosa" de la política exterior de países con espíritu intervencionista, en este caso Inglaterra. Comparto con ustedes esta nota:

Castro y Evita, los innombrables en la Inglaterra de la posguerra
Fobias y temores imperiales
Elia Baltazar
Londres, 26 de enero. Durante 50 años, la Oficina de Relaciones Exteriores de Inglaterra mantuvo en secreto el temor del gobierno ante la posible influencia de la figura de Fidel Castro entre los jóvenes ingleses y el desprecio que inspiró Evita Perón en el ánimo del embajador británico en Argentina durante la presidencia de Juan Domingo Perón.
Documentos oficiales dados a conocer recientemente aquí revelaron que en 1969 la oficina británica de Relaciones Exteriores bloqueó una entrevista periodística con el presidente cubano Fidel Castro, por considerar que podía alentar las revueltas estudiantiles en Gran Bretaña.
También se dio a conocer un reporte que en 1950 elaboró el entonces embajador británico en Argentina, John Balfour, en el que expresaba su desprecio por Evita Perón, a quien calificaba como una mujer "peligrosa", dados su poder y ambición.
Se trata, en ambos casos, de informes confidenciales contenidos en los archivos Whitehall, de la Oficina de Relaciones Exteriores, y que se dieron a conocer de acuerdo con la regla que obliga al gobierno de Inglaterra a hacerlos públicos en un plazo de no más de 50 años.
Fidel, el temible
Una interpretación política distinta de la prevaleciente entonces sobre "el peligro" que significaba para Occidente el régimen de Castro inspiró la propuesta del presidente de una empresa estatal de transporte, British Leyland, de llevar ante la televisión inglesa al presidente cubano, quien cumplía diez años en el poder.
Lord Stokes volvía a Londres después de una visita a La Habana, luego de la cual consideró que Castro había impulsado reformas que hacían prever cambios en su política, lo cual acrecentaba las expectativas de un acercamiento con Occidente, oportunidad que no había que desperdiciar, según su opinión. Así propuso la entrevista al periodista David Frost, a quien la idea entusiasmó.
Para el gobierno inglés, sin embargo, esta presentación pública significaba dos riesgos. El primero, que la entrevista resultara más agresiva de lo que convenía a las relaciones anglo-cubanas. Y el segundo y más probable para los ingleses, que Castro se hiciera de adeptos y alentara la inspiración revolucionaria de los jóvenes británicos.
Es un peligro, se apunta en el documento, que Frost ayude a alimentar la mitológica figura de Castro, en lugar de exhibirlo más apegado a la realidad.
Frost entonces fue advertido sobre el error que significaría seguir adelante con el proyecto, pues corría el riesgo de perder oportunidades de trabajo en Inglaterra y Estados Unidos. Si el periodista insistía, entonces había que prohibirla de plano. Pero no hubo necesidad, pues los interesados desistieron.

Evita: política de vodevil
Muy lejos estaba Eva Perón de inspirar al gobierno inglés de su tiempo una imagen como la que representó en los teatros londinenses Lloyd Webber, en su musical Evita, porque lo cierto es que en su momento sólo arrancó mordaces comentarios del entonces embajador británico en Argentina, John Balfour, según consta en una carta enviada en enero de 1950 al ministro de Relaciones Exteriores de su país, Ernest Bevin.
Pretensiosa, ambiciosa y peligrosa, consideraba el político inglés a Evita Perón, para quien incluso llegó a desear un larga enfermedad, pues nada mejor resultaría de ello, según escribió luego de que corrieran rumores acerca de que la primera dama argentina padecía apendicitis.
Atento a las buenas costumbres, el embajador británico despreciaba el pasado de Evita, quien nada sabía de un buen trato público hasta que comenzó su relación con Juan Domingo Perón, pues sólo conocía vida pública propia de una actriz menor o de una estrella de cine sin futuro, como ella lo había sido.
También la calificó como la encarnación de la adolescente latinoamericana. Y "como argentina que es", consideró entonces, es "vanagloriosa" e "irracionalmente infantil".
Balfour aseguraba que el éxito de esta "actriz de propaganda", como la llamaba, sólo duraría en tanto los boletos de la función se siguieran ofreciendo a precios populares.